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lunes, 15 de noviembre de 2010

LA SUPER LUNA DE LA COSECHA

Este otoño hemos podido comprobar los hortelanos de Ecohuertos "Aula-Dei" que utilizando el mismo plantero, la misma tierra y los mismos nutrientes (algas y aminoácidos ), el crecimiento de las huertas ha sido muy distinto.

La única diferencia, ha estado en el momento de la plantación. Hubo dos de los hortelanos que plantaron antes del equinocio, y los demás plantaron después.

Los que plantaron antes pueden ver con gozo, como su huerta está esplendorosa y muy avanzada, sin embargo en las otras huertas el crecimiento está siendo mucho más lento.

Adjunto un artículo muy interesante sobre lo que pasó este año el día que entraba el otoño que coincidió con luna llena, un acontecimiento que ocurre cada 20 años.



La "super Luna de la cosecha"

Septiembre 22, 2010: Por primera vez en casi 20 años, el otoño en el hemisferio norte comienza en una noche de Luna llena. La coincidencia constituye un escenario propicio para una "super Luna de la cosecha" y para un espectáculo de luz que no se puede dejar de ver.

La acción comienza durante el atardecer del 22 de septiembre, que es el último día del verano en el hemisferio norte. A medida que el Sol se hunda en el Oeste, poniendo fin de este modo a la temporada, la "Luna llena de la cosecha" emergerá en el Este y dará inicio así al otoño. Las dos fuentes de luz se mezclarán para crear en el crepúsculo un resplandor veraniego-otoñal de 360 grados, que sólo se ve en ocasiones especiales.

No pierda de vista a la Luna a medida que ésta se desliza por la línea del horizonte, en el Este. Quizás la esfera dorada parezca extrañamente inflada. Esta es la ilusión lunar. Por razones que los astrónomos o los psicoanalistas no terminan de comprender, una Luna baja en el horizonte parece ser más grande de lo que realmente es. Una "Luna de la cosecha" inflada por la ilusión lunar es simplemente bellísima.

El espectáculo se torna cada vez mejor a medida que transcurre la noche.

Oficialmente, el verano en el hemisferio norte se convierte en otoño el 22 de septiembre a las 11:09 pm EDT (hora diurna del Este, en idioma español). En ese preciso momento, denominado equinoccio otoñal, se puede observar que la "Luna de la cosecha" asciende muy alto sobre nuestras cabezas con el planeta Júpiter ubicado justo al lado de ella. Los dos objetos más brillantes del cielo de la noche estarán en una espectacular conjunción para marcar el cambio de estación.


Super Harvest Moon (conjunction, 200px)


Una conjunción similar de la Luna y Júpiter, el 26 de agosto de 2010. Crédito: Tom Cocchiaro, de Portsmouth, New Hampshire.

La "Luna de la cosecha" debe su nombre a la agricultura. En la época en la cual no existía la luz eléctrica, los granjeros dependían de la luz de la Luna para extender el día de trabajo más allá del atardecer. Esa era la única manera de recoger los cultivos maduros a tiempo para llevarlos al mercado. La Luna llena más cercana al equinoccio de otoño se transformó en la "Luna de la cosecha", y siempre fue un espectáculo digno de ver.

Esta vez será más digno de ver que nunca porque se trata de una "cosecha" extra.

Generalmente, la "Luna de la cosecha" llega algunos días antes o después del inicio del otoño. Ocurre cerca del comienzo de dicha temporada pero no es una coincidencia perfecta. Sin embargo, la "Luna de la cosecha" de 2010 alcanza su máxima iluminación apenas seis horas después del equinoccio. Esto ocasionó que algunos astrónomos la llamen la "super Luna de la cosecha". No ha habido una coincidencia comparable con esta desde el 23 de septiembre de 1991, cuando la diferencia fue de aproximadamente 10 horas.

Una "super Luna de la cosecha", un extraño resplandor en el crepúsculo, una conjunción a medianoche... raramente el otoño comienza con tal fanfarria.


Créditos y Contactos
Autor: Dr. Tony Phillips
Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Traducción al Español: Angela Atadía de Borghetti
Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Angela Atadía de Borghetti


miércoles, 3 de noviembre de 2010

LOS PESTICIDAS Y LA HIPERACTIVIDAD INFANTIL

¿Estamos criando niños hiperactivos?

Ciertos aditivos, colorantes alimentarios y varios pesticidas y abonos químicos de síntesis utilizados en la agricultura y en parques y jardines públicos son sustancias sospechosas de provocar déficit de atención que, además, puede ir acompañado de hiperactividad e impulsividad (TDA/H).

Se sospecha que los colorantes azoicos están implicados en el desarrollo de alergias y de hiperactividad en jóvenes y niños. Desde julio de 2010, los productos que contengan este tipo de sustancias (dulces y bebidas azucaradas, normalmente destinados a estos dos grupos de consumidores), deben incluir la siguiente advertencia en su embalaje para poder ser comercializados en la Unión Europea: “Puede provocar efectos indeseables sobre la actividad y la atención en los niños”. Para las asociaciones de consumidores, su prohibición estaría de sobra justificada, ya que estas sustancias sólo se utilizan para aumentar el atractivo de ciertos productos. En Suiza, dos de los supermercados más importantes del país se han propuesto eliminar de su oferta todo producto que contenga este tipo de sustancias a partir de 2012.

Un estudio llevado a cabo por el departamento de salud medioambiental y epidemiología de la facultad de salud pública de la universidad de Harvard, en Boston, relacionaba estos síndromes con la exposición de los niños a elevadas dosis de pesticidas. El estudio plantea la cuestión de si nuestro medioambiente sería el causante de la hiperactividad infantil, una enfermedad común en nuestro tiempo.

La primera descripción clínica de la hiperactividad se remonta a 1846 y la primera descripción detallada data de 1905. El TDA/H existe desde hace mucho tiempo, pero es muy probable que el actual contexto intensifique sus síntomas: la alimentación, el ritmo de vida a que están sometidos los niños y la gran oferta de actividades extraescolares desempeñan un importante papel en el desarrollo de estas perturbaciones.

Aproximadamente entre un 7% y un 10% de los niños sufre este síndrome. El término “hiperactividad” puede conducir a errores, ya que se puede estar ante un niño tranquilo y calmado que sufra problemas de atención. Debido a la complejidad de la enfermedad, es aconsejable que el diagnóstico sea realizado por un especialista en la materia.

En caso de que el diagnóstico resulte positivo, es importante que los padres conozcan las diversas alternativas a la medicación tales como la psicoterapia, la instrucción y el entrenamiento de los padres y del niño, el apoyo pedagógico e incluso entrenamientos informáticos para la atención y la memoria de trabajo.

En cuanto a la alimentación, es aconsejable evitar alimentos que contengan colorantes y azúcares. Si bien los colorantes, los pesticidas, los alimentos altos en azúcares y la presión a la que son sometidos los adolescentes no van a provocar la enfermedad por sí mismos, sí pueden desencadenarla o hacer que un caso bajo control se convierta en un caso grave.

Consejos

Si se compran golosinas o bebidas azucaradas es importante prestar atención a la lista de ingredientes, al igual que en la compra de cualquier otro producto alimenticio. Los colorantes azoicos se presentan con los siguientes números: E102 (tartracina), E110 (amarillo crepúsculo, amarillo ocaso o amarillo n° 5), E122 (azorubina, carmosina), E124 (rojo cochinilla), E129 (rojo allura AC) y E104 (amarillo de quinolina). El amarillo de quinolina (E104) no es un colorante azoico, pero es igualmente sospechoso de provocar alergias e hiperactividad en los niños.